La segunda oportunidad

miércoles, 16 de abril de 2008

Pequeña crónica de un viaje



Al final ha sido algo más que una semanita.

El relajo laboral que propicia en mi empresa la semana de Feria y las excelentes ofertas económicas que destacan en las agencias de viaje me han permitido emprender una nueva escapada.

Objetivo: la República árabe de Egipto, un destino siempre deseado, un país mágico y un entorno fascinante.

Ésta ha sido mi segunda visita al país y lo que más me ha llamado la atención es la sensación de que en cinco años no ha cambiado nada de nada, si acaso que hay mucha más gente en sus calles, muchos más viajeros, muchos más egipcios y muchos más policías.

Continua la misma sensación de caos, de desorden, de estar todo a medio hacer. Continúan las omnipresentes propinas, los agobiantes vendedores -Egipto es un grandísimo mercado-, las sonrisas no siempre sinceras, la certeza de estar de solo de visita.

Siguen intactos los mismos olores, mezcla de todo un universo olfativo que pasa desde lo nauseabundo hasta lo divino. Sigue imperando la suciedad, la casi total ausencia de planificación, los semáforos que no funcionan, el incesante sonar del claxon de los vehículos, los interminables atascos, los niños en la calle, las calles repletas, la visible pobreza de sus habitantes.

Continúan los amaneceres en tecnicolor, los ocasos increíbles, los paisajes mágicos, las escenas cotidianas que parecen no haberse modificado en miles de años, los apabullantes templos y esculturas, gigantescos, sublimes y maravillosos. Continúan los contrastes exagerados, el desierto y las tierras fértiles, el bullicio y la calma desesperante, el lujo y la pobreza, las mujeres totalmente tapadas y las mujeres a la última moda de occidente, el orden y el desorden, el ruido incesante y el silencio mudo, los naturales y los turistas.

Continua la sensación de entrar en un mundo mágico. Bajar a sus tumbas o llegar al fondo de una pirámide. Imaginar los templos en todo su esplendor, ser consciente de que estás pisando las mismas piedras que hace mucho tiempo pisó alguno de aquellos majestuosos faraones, contemplar las imponentes pirámides. Son sensaciones maravillosas, cargadas de magia y de preguntas y, dicen, que de energía positiva.

Y el Nilo. Vertebrador de todo Egipto, su razón de ser, su fuente de vida, su arteria principal. Tranquilo, majestuoso, productivo, repleto de barcos, falucas, barcas y cualquier objeto con capacidad de flotar. Egipto entero fluye a su alrededor, todo depende de él, nada sería igual sin su existencia.

Una extraordinaria experiencia, un viaje que siempre deseas repetir, un destino de fábula.


11 lo comentaron, ¿te animas tú?:

Noelia Jiménez dijo...

Bienvenido, pues. Me alegro de que hayas disfrutado.

Besos.

Cobre dijo...

Querido A, al próximo viaje q hagas me llevas contigo y no hay más q hablar! ;).
Me alegra q hayas disfrutado y q vengas cargado de tan buenas sensaciones, pero joder, chato, q envidia más maligna!.
Lo malo es q te has perdido la Feria, con lo apañao q tienes q ser tu bailando sevillanas...

Besos!!

Manuel Márquez dijo...

Muchas felicidades, compa Apesar: por tu relato, tan vivo y sentido, me da toda la sensación de que lo has disfrutado intensamente, y eso es, en definitiva, lo que importa.

Bien retornado, y un fuerte abrazo.

Tha dijo...

¡Ay! yo fuí hace, hm..... 18 años y dije que volvería... mi hija pequeña también quiere ir, tal vez...
Me alegra tu ida y tu vuelta. Un beso!

LOLITA LOP dijo...

ayyyy Egipto ... yo estuve en el 99 , el siglo pasado , ya ves ...

Para mi fué un viaje muy especial , el primero con Pino como pareja oficial, rodeada de miradas curiosas , un poco inquieta , pero lleno de magia ...

Que bien lo has contado ... yo tengo que volver con mi hijo ...

Me fliparon sus olores y sobre todo sus colores ... Alucinante


besos de regreso

El postista antes llamado anónimo dijo...

Pues cuando yo estuve en El Cairo, en 2002, no había tanta bulla. La verdad es que salía poco de la residencia del embajador inglés, sir Francis Hyllari, apasionado de la criptología que tuvo la amabilidad de ayudarme en la traducción de unos manuscritos redactados en alfabeto Lineal B, a su vez transcritos en caracteres del protodinástico-tinita. El embajador, hombre afable y celoso poseedor de una de las bibliotecas mejor surtidas de oriente, me presentó a su hija, la encantadora Evelyn Beresford, joven de 26 años recién divorciada de un armador griego coleccionista de lágrimas de sirena. Evelyn, solícita y -debo decirlo -, muy linda de facciones y elegante de talle a pesar de ser inglesa, se ofreció como guía en las esporádicas visitas que hacíamos a la ciudad, trasladándones desde la recoleta residencia consular en Mohandesin al centro citadino en un antiguo y confortable Corniche del 77 cuyo chófer, el simpático Abi Barak Mansur, se mostraba siempre interesado por escuchar historias sobre Granada, ciudad en la que, decía, vivieron antepasados suyos en tiempos de Yusuf V. Un dulce fulgor de melancolía asomaba en su mirar cuando le relataba los logros urbanísticos de nuestro alcalde, el inefable Hurtado, Gran Aedificator y Demiurgo por antonomasia. Bueno, no quisiera ser prolijo, mas fue el caso que una noche, al regreso de una de nuestras excursiones a Midan Ataba, donde yo mantenía conversaciones con el sufí Ibn-Hud sobre la iconostasia copta y su correspondiente ascético en el Al-Hiyab islámico, Evelyn -que había bebido zebib un tanto en exceso -, me confesó su arrebatada pasión por una persona que le era "muy próxima". Temiendo que pudiera ser yo mismo esa persona, y que tal circunstancia me indispusiera con el embajador, quien tan amablemente me había acogido en su hogar, hice oídos sordos a las sugerencias de Evelyn, recomendándole que se retirase a descansar pues la excursión la había fatigado y el zebib, sin duda, estimulaba su emotividad, ya de por sí en desorden acausa de los trastornos acarreados por su divorcio con el magnate griego. Mas, cuál no sería mi sorpresa al oír la respuesta de Evelyn:
-Mi corazón, desde hace semanas, pertenece a......


Continuará?

Pa que no digas que no me esmero...

Corpi dijo...

Vaya, enhorabuena por el viaje. Por lo visto ha sido muy productivo, y esta entrada tan interesante no sea más que la antesala de lo que nos vas a contar pronto. Eso espero.
Un saludo

Una maruja en internet dijo...

¡Que envidía me da caballero!. Sueño ya en poder visitar algún día esos paisajes mágicos. Bienvenido de nuevo:).

Al Postista que dejó de ser anónimo le digo que se le nota el paso por granada, no está bien dejarnos a medias...ahora estoy to el dia pensando a quién quiere llevarse "al huerto" Evelyn :).

kamonbeibelaikmaifalle dijo...

A Pesar, no sabes cómo me alegro de que tu viaje a Egipto haya transcurrido asi de bien y de que nos lo cuentes de forma tan elocuente. Me ha encantado.
Dile al Potista de mi parte.. Que ¡¡Menos lobos!!! Un besazo.

El postista antes llamado anónimo dijo...

¡Cómo! ¿Los de Granada dejamos a medias a la gente en general o las señoras en particular? ¿De eso tenemos fama?
Incroyable!

Fdo.: Una a la que le gusta darte el coñazo dijo...

¡¡¡Actualiza, actualiza, actualizaaaa!!!

(Habla del aceite, aunque sea!, o de las movidas de la Espe y el hilillos!, o cuéntanos tu último sueño guarro, yo qué sé!)