La segunda oportunidad

martes, 18 de diciembre de 2007

Por lógica



La lógica es buena para razonar, pero mala para vivir (leído por ahí)


[Imagen: Drawing Hands 1948. M. C. Escher]


sábado, 15 de diciembre de 2007

Cuento de Navidad


Ya había anochecido cuando conducía de vuelta a casa. El reencuentro le había inducido un estado de desasosiego. Por la mañana ya se había despertado nervioso por las expectativas del día. Es fácil sentirse preso de los recuerdos de la misma manera que es fácil bajar la guardia y mezclarlos con la realidad.

A esas horas la autopista estaba casi vacía, desde la radio del coche unas voces comentaban el contenido de un par de novelas publicadas recientemente, apenas les prestaba atención ya que las que inundaban su cerebro le parecían mucho más interesantes.

- ¿Qué esperabas?, ¿pensabas que iba a ser diferente?

- Si, aunque era plenamente consciente de la situación, esperaba algún gesto significativo, no se, alguna muestra de complicidad, algún indicio de saltar la barrera.

- ¿Tan solo eso?

- Tan solo eso

- No me lo creo, te conozco

- Básicamente, tan solo eso. Aunque ya sabes, la imaginación y el deseo se desbordan fácilmente, soñar es fácil.

- Ahí quería llegar, ese fue tu error, confundir deseo y realidad dejando paso a expectativas que difícilmente se podían cumplir.

- Los sueños son necesarios, necesitamos tener ilusiones

- Pero hay que asumir la realidad, las cosas están muy claras, lo sabes

- Los milagros no existen ¿verdad?

- Pues claro que no, gilipollas, claro que no

- Tienes razón, hay que pasar página

- Pues eso, hazlo de una vez

En ese momento los locutores concluían la reseña de una de las novelas con una frase que se adueño del interior del coche: "el verdadero infierno es la indiferencia".

Pisó con rabia el acelerador del coche mientras veía, entre las lágrimas, acercarse rápidamente las luces de la ciudad.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Prótesis psíquicas



En el libro que me acompaña estos días se habla de las "prótesis psíquicas". Las define como prótesis inmateriales, que no se ven, pero que actúan. "Por lo visto todos tenemos alguna prótesis de esta naturaleza porque en las sociedades desarrolladas el cuerpo psíquico está más mutilado que el físico. Si pudiéramos ver el cuerpo psíquico con la facilidad que vemos el físico nos quedaríamos espantados. Lo tenemos hecho polvo."

Curiosa reflexión, a mí me ha dado que pensar. Creo que es cierto que todos tenemos nuestras prótesis psíquicas, lo que sucede es que no podemos ponérnoslas o quitarnoslas a nuestro gusto, no es como, por ejemplo, una muleta que usaríamos o no con plena consciencia. Con casi total seguridad, ni siquiera podemos saber qué prótesis psíquicas usamos o tenemos.

Pero ternerlas seguro que las tenemos. ¿Cual es la tuya?

PS: Ojalá pudiéramos acceder fácilmente al catálogo de estas prótesis. ¡Qué ayuda tan grande!


lunes, 3 de diciembre de 2007

La práctica de sexo



Dos estudios paralelos realizados por rusos y americanos (del norte) sobre la práctica de sexo en gravedad cero concluyen afirmando que tal práctica es complicada. De las veinte posturas probadas por voluntariosos y voluntariosas astronautas solo cuatro fueron realizadas con éxito (no definen con claridad el concepto éxito en tales circunstancias pero nos lo podemos imaginar).

¡Cómo son estos rusos y cómo son estos americanos (del norte)!. ¡Menudo descubrimiento!. Que yo sepa, practicar sexo es complicado tanto en gravedad cero como en gravedad 9,8. La práctica de sexo (sin más condiciones) es sencilla y estadísticamente complicada, ya con condiciones no me lo quiero ni imaginar.

¡Y no me lo negueis que me deprimo!


martes, 27 de noviembre de 2007

En la nariz



Desde hace unos días mi nariz está graciosamente adornada con una tenaz protuberancia que ha brotado en su lado derecho y que aún no he logrado catalogar como grano, espinilla u otra especie sebósea.

La cuestión es que mi nariz está hecha un primor con semejante y notorio atributo, porque se nota, vaya si se nota. Por las mañanas, durante mi sesión ante el espejo, no puedo apartar la vista del dichoso grano (o espinilla). Cuando hablo con alguien noto su pugna cerebral para no mirar descaradamente la llamativa espinilla (o grano). Cuando elevo la mano hacia mi cara para prodigarme una caricia, atusarme el tupé o, simplemente, aliviar un picor menor, mis dedos chocan inevitablemente con el llamativo saliente.

Y realmente no se qué pensar al respecto. En principio me desagrada, aunque bien pudiea ser un tardio especimen de acné juvenil y eso, en estas edades, puede entenderse como un halago. Pero si es el comienzo de un inmenso grano de esos feos y desagradales la cosa es bien distinta.

Creo que, como casi todo, va a ser cuesión de tiempo.

lunes, 19 de noviembre de 2007

La vida y yo


La vida no es, ni mucho menos, como nos gustaría que fuese. ¡Qué va!, ¡Ojalá fuera así!. Pero no, ni la vida es como quisiéramos ni nosotros mismos somos como nos gustaría ser.

La primera conclusión sería que esa situación hace que, como poco, nos sintamos incómodos y, con cierta frecuencia, frustrados y angustiados. Pero así es la vida y así somos nosotros.

A menudo intentamos modificar la situación, es decir, intentamos forzar algún cambio en la vida (la vida que nos atañe) e intentamos cambiar algo de nosotros mismos e, incluso, de las personas con las que compartimos, de alguna manera, esa vida. ¿Lo conseguimos?, no lo se, creo que solo en algunas ocasiones. Seguramente no ponemos suficiente empeño. O, quizás, conseguir el cambio no nos importe tanto como creemos. O, bien pudiera ser, estamos tan domesticados que hemos perdido la capacidad de ilusionarnos.

Sean cuales sean las causas, la cuestión es que no logramos sentirnos bien, bien de verdad.

Hablo por mí.

martes, 23 de octubre de 2007

La importancia de la familia


La familia es importante. En ocasiones hasta se podría concluir que la familia es casi lo más importante.

Si el lector o lectora tiene dudas sobre tal afirmación me atrevo a remitirles a dos casos recientes y concretos de notoria influencia de la familia: El caso italiano y el caso nacional.

Es de sobras conocida la importancia y enorme influencia que la familia, sobre todo la oriunda de Sicilia, tiene en el país con forma de bota. Un reciente informe elaborado por la patronal de la pequeña y mediana empresa italiana corrobora ese conocimiento popular: "La mafia es la primera empresa de Italia, con una facturación anual de al menos 90.000 millones de euros, lo que representa el 7% del Producto Interior Bruto (PIB) del país". Importante ¿no?.

El caso nacional es también muy curioso. Resulta que Don Mariano Rajoy ha puesto en duda, o más bien ha negado, que el calentamiento global, el cambio climático sea un problema real y preocupante. Y lo ha hecho basándose en una conversación que mantuvo con un primo suyo que es catedrático de física. Para que luego digan que los que más influyen son los cuñados y cuñadas. Nada que objetar al primo de Rajoy que es un reconocido físico teórico. Todo que objetar al líder de la oposición (no olvidemos que pretende gobernar este país) que se da el lujo de banalizar con cuestiones que tienen preocupados a gran parte de los científicos y habitantes del planeta Tierra. Ay la familia! ¿Qué pensará el pobre primo sobre semejante utilización de su nombre y profesión?. ¿Qué pensarán los sufridos ciudadanos sobre semejantes planteamientos?.

En fin, os dejo que tengo que consultar a mi cuñado sobre mi siguiente post.

domingo, 14 de octubre de 2007

Ahogo


Sabía que no estaba bien, había vuelto a sentir esa sensación de interinidad, de tránsito, de visita. Era una sensación incómoda, como la de no saber donde sentarse o la de no saber que hacer con las manos. Era una sensación de añoranza, añoraba demasiados momentos, demasiadas sensaciones. Era una sensación de tedio, de sosería, de insípida planicie.

Era una sensación conocida, no era la primera vez que le sucedía, la experiencia le decía que sería una situación pasejera, que aguantara un poco más. Pero qué jodido es vivir un solo día sin ilusiones.

No se atrevía a indagar demasiado en las causas, las respuestas serían costosas con toda seguridad, una crisis a los cincuenta podía ser peligrosa, mejor dejarlo pasar otra vez, dejarse llevar y esperar. El oxígeno no tardaría en aparecer pero ¿para cuánto tiempo quedará?.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El compromiso



Apenas llevaba quince minutos sentado en la mesa del bar. Objetivamente no era demasiado tiempo, tan solo un cuarto de hora, pero cada minuto que pasaba le parecía eterno. Su mirada se deslizaba insistentemente hacia el reloj de su muñeca, trataba de no hacerlo o, por lo menos, que no se notara que lo hacía. El puto reloj parecía muerto, los latidos del segundero eran desesperadamente lentos. Intentaba poner esa cara de "qué interesante es la conversación" mientras sus pensamientos divagaban fuera del recinto, lejos, muy lejos. Encender otro cigarro ayuda a romper la monotonía, hay que coger el paquete, sacar un cigarro, desapelmazarlo ligeramente entre los dedos, llevarlo hacia los labios, tomar el mechero, encenderlo, aspirar el producto de la combustión, volcar la ceniza, repetir la operación. Una actividad entretenida que le permitía tener la sensación de hacer algo y, de camino, influir subjetivamente en el lento caminar de los minutos. Todo seguía igual y no encontraba señales de cambio. No se podía ir, imposible, se entendería como una descortesía, tanto más cuando llevaban más de media hora esperándole para tomar algo juntos por el cumpleaños de X. Había que aguantar. Otro entretenimiento socorrido era hacer giarar el encendedor sobre si mismo con la mano izquierda, actividad un poco sosa pero que ayudaba. Dos idas al cuarto de baño, unos cuantos minutos consumidos. Mirar con fingido interés alguno de los objetos que decoraban las paredes, buscar algo en el móvil. La conversación seguía el rumbo marcado, no le interesaba en absoluto, no quería estar ahí. Treinta minutos más hasta que alguien, por fin, propone pedir la cuenta. Una relajada exhalación le hace sentir mejor. Se levanta, el tiempo recupera su ritmo normal y una agradable sensación recorre su cuerpo. La calle está a solo un paso y a muy pocos minutos. Sale, se despide del resto y echa a andar calle abajo mientras piensa que siempre ha sido poco sociable.

lunes, 3 de septiembre de 2007

De rutinas consentidas



Es interesante comprobar con que facilidad las rutinas, los usos cotidiano, recuperan su papel . Los humanos somos animales de costumbres, eso dicen y debe ser totalmente cierto. Hoy reanudo , cien por cien, mi vida civil y hoy he vuelto a realizar casi milimétricamente las rutinas de todos los días. Lo más llamativo es que no me ha pesado hacerlo, son hábitos muy asumidos, muy míos. No es que los añorase pero bueno, ha sido como un esperado reencuentro, no especialmente deseado pero conocido e inevitable.

Con mis mejores deseos de fuerza y sabiduría para todos aquellos y aquellas que comparten conmigo el retorno a la vida civil, ojalá que tengamos un buen día.