LOST
El caso es que estoy muy enganchado. Apesar no, él es más de historias íntimas y sentimentaloides, cree que lo demás apenas tiene importancia. Allá él.
Tengo grabadas cuatro temporadas de las cinco que rondan por las teles. La quinta la tengo controlada esperando que se den las circustancias para que una amiga me las pueda pasar. Como buen drogadicto las dosifico, las veo poco a poco, asegurándome siempre de tener reservas para los próximos días. Cuando por alguna cuestión no he saboreado plénamente el visionado de algún capítulo, lo vuelo a ver más despacio, empapándome de cada detalle. En Perdidos los detalles son muy importantes, son fundamentales, nunca sabes cuando te van a hacer falta pero sí sabes que te harán falta.
Como en todas las grandes historias cuando están bien vividas, en ésta llegas a creerte a los personajes, los incorporas a ti, dejan de parecer actores para ser Jack, Kate, Harley, Desmond, Jim, Ben, etc., etc., cada uno con sus propias circunstancias, con su forma de ser. Los odias, te son indiferentes, te enamoras, les aclamas, les susurras, les protejes, les admiras...Gozas con ellos, temes con ellos y compartes sus esperanzas y frustraciones.
Y, por supuesto, está la isla. Esplendorosa, llena de vida, un lugar paradisiaco y, a la vez, plagado de incógnitas, secretos, sucesos extraños. La isla es la verdadera protagonista de Perdidos, es la causa y el efecto, es el universo todopoderoso en si misma. Dan muchas ganas de ir allí.
Y están las incógnitas, los misterios, las preguntas sin aún respuesta, los porqués. Hay muchas cosas, muchísimas. Poco a poco se irán desvelando.
En fin, que, como podéis obsevar, esoy felizmente enganchado a Perdidos.




